
Esta noche sólo quiero sueños bonitos... levantarme despejado y sonriente.
Quiero ofrecer buenos ratitos a aquellos que estén cerca, disfrutar y hacer que todo sea un poco fácil. No quiero preocupaciones ni expectativas exageradas. Quiero que lo más feo del día me resbale, que caiga sin hacer ruido alguno en mi mente.
Tengo 24 horas por delante para sentir, respirar, gritar, cantar... soñar bonito. Quiero que mañana a estas horas me envuelva una sensación de tranquilidad y serenidad... quiero sonrisas, palabras, gestos, aire. Cuando la actitud con la que afrontamos el día a día se vuelve positiva, lo complicado se vuelve manejable. Entonces la percepción de control y seguridad aumentan.