Ya después, la oración la tome como un mantram mientras me esforzaba por salir aún moribundo de aquella Guerra mental cuidando de mis heridas para que cerraran aunque dejaran cicatrices visibles e invisibles en mi alma…
Tal vez fue esa oración o el tiempo que curo lo poco que quedaba de mi y convirtió a ese despojo de ser en un guerrero de metal que se creyó que todo lo podía (y todo lo pudo), todo lo hacia (y todo lo hizo) porque se hizo fuerte.
Después de la cima, el reto más importante llegaba de nuevo y lo asumí con alegría… Y aun estoy allí…
Mas ahora todo es diferente… hoy las cosas están al 100, la presión es grande y todo esta de cristal…Y después de estar ya algún tiempo aquí me siento el ser mas inútil, incapaz de ayudarte, de consolarte… entonces aquel guerrero, vuelve a ser aquel ser indefenso de aquella vez que no valía nada…
Hoy siento ganas de llorar. Pero en medio de esta preocupación vuelve otra vez a mis oídos ese mantram que cura todo… “Todo va a estar bien”
Ahora solo puedo decirte que tengas paciencia y fé….hay tropiezos que parecieran echarnos para atrás, pero cuando se es valiente, se mira al frente y se continúa marchando.
Todo...si David, todo va a estar bien...
